Fuente: DW
Por: Wolfgang Dick
Fecha: 26 de febrero de 2020

El máximo tribunal de Alemania revocó una sección del código penal que prohibía todas las formas de suicidio asistido. Muchos pacientes con enfermedades terminales y médicos profesionales habían pug-nado por que se eliminara esa ley.

El párrafo 217 del código penal de Alemania prohibía el suicidio asistido. Esa ley fue aprobada en 2015 por el Parlamento de Alemania, el Bundestag, para evitar que asociaciones o individuos convirtiesen el suicidio en una especie de negocio. En especial, la ley establece que “cualquier persona que, con la intención de ayudar a otra persona a cometer suicidio, brinde, procure u organice la oportunidad para que esa persona lo cometa y cuyas acciones estén destinadas a una búsqueda recurrente, incurre en una pena de prisión por un plazo no superior a tres años o una multa”

Desde entonces, los expertos legales han discutido acaloradamente si la ley también penaliza las consultas, o el simple hecho de mencionar, por ejemplo, que uno puede terminar con su vida absteniéndose de comer.

Búsqueda del suicidio asistido en el extranjero

En consecuencia, las personas que hasta 2015 habían facilitado los suicidios asistidos dejaron de hacerlo. Y los médicos y el personal que trabajaba en los hospicios se asustaron a tal grado que hasta dejaron de asesorar a los pacientes sobre dicha posibilidad. Por lo mismo, muchas personas con enfermedades terminales viajaron a Suiza o los Países Bajos donde incluso el suicidio asistido activo por medio de un tercero es legal.

No obstante, cualquier individuo demasiado débil o sin los medios económicos para emprender ese viaje se vio obligado a pedir a sus familiares que lo ayudaran a poner fin a su sufrimiento. Los familiares que les cumplieron ese deseo final no fueron procesados. Pero, ¿quién querría acabar con un pariente cercano o un ser querido para ayudarlo a suicidarse?

Muchos enfermos terminales estaban sumamente molestos con esta situación legal. Junto con un buen número de profesionales médicos, acudieron a la Suprema Corte de Alemania para impugnar el párrafo 217. Wolfgang Putz, experto en ética médica, le dijo a Deutsche Welle (DW) que considera que la situación legal actual relacionada con los suicidios asistidos es insostenible y debe reformarse: “La iglesia de Alemania [Protestantes y Católica] aún ejerce una influencia significativa en los tomadores de decisiones políticas, a pesar de que vivimos en un estado secular.”

Las iglesias Protestantes y Católica de Alemania rechazan cualquier forma de suicidio asistido. Por lo mismo, Putz acogió con beneplácito la posibilidad de que la Suprema Corte de Alemania, la más alta institución legal del país, pueda reforzar el derecho garantizado constitucionalmente a la libre determinación relacionada con el suicidio.

Las posibilidades de los cuidados paliativos

Lukas Radbruch, presidente de la Asociación Alemana de Medicina Paliativa, sabe que es esencial empatizar con y escuchar atentamente a los pacientes que están considerando el suicidio asistido. En su experiencia, cada vez que alguien pregunta sobre esta posibilidad, a menudo se trata de un grito de ayuda para terminar con su sufrimiento. Cada vez que, en tales casos, él les sugiere medicamentos sedantes para aliviarles el dolor, los pacientes con enfermedades terminales con gusto optan por esta posibilidad.

Anticipándose al veredicto, él advirtió que “si el tribunal constitucional dictamina desechar el párrafo 217, eso podría envalentonar a las personas que ayudan con los suicidios y podría dar lugar a un desarrollo peligroso para la sociedad”. Él teme que muchas personas con enfermedades terminales puedan optar por el suicidio asistido para así dejar de ser una carga para alguien. Y él enfatiza que nadie debe sentirse presionado para dar ese paso. En su opinión, el suicidio asistido siempre debe ser un último recurso absoluto.

¿Qué decidió la Corte Suprema de Alemania?

El 26 de febrero, el máximo tribunal del país dictaminó que el párrafo 217 era incompatible con la Constitución, lo que hizo posible nuevamente el suicidio asistido en Alemania, como lo era antes. El veredicto abrió la puerta a una legislación que podría permitir a los médicos asesorar a los pacientes acerca de esta opción y proporcionarles los medicamentos letales, no así administrárselos.

El tribunal determinó que las personas tienen derecho al suicidio “autodeterminado», incluida la libertad de quitarse la vida y de contratar servicios organizados proporcionados por terceros.

Promotor sobresaliente fallece antes de un fallo histórico

Uwe-Christian Arnold fue uno de los principales defensores del suicidio asistido de Alemania. Este urólogo de Berlín, fallecido en abril de 2019, una vez acusó a los legisladores alemanes y a los encargados de tomar decisiones sobre la atención médica de tener una mentalidad anterior a la Ilustración cuando preguntó: “¿Cómo pueden, personas que nunca han sido aquejadas por una enfermedad grave, tener la desfachatez de juzgar si la vida de una persona aún vale la pena de ser vivida.”

Él estaba convencido de que las personas con enfermedades terminales, pero mentalmente sanas y con una mente autónoma, deberían poder elegir si quieren o no terminar sus vidas con dignidad. Entretanto, el papel de Arnold, ayudando a otros a suicidarse, significaba que se la pasaba violando su juramento hipocrático y, por lo mismo, corría el riesgo de perder su licencia médica alemana. Arnold fue llevado mucha veces a los tribunales por su papel en la facilitación de suicidios asistidos… y fue absuelto una y otra vez. Dijo que ayudó a más de 100 personas en Alemania a poner fin a sus propias vidas, siempre después de examinar cuidadosamente su capacidad mental para tomar semejante decisión.

Arnold fue uno de los demandantes que pidió al máximo tribunal de Alemania que revisara la legalidad del párrafo 217. Se le había programado para que presentara una ponencia de cinco minutos ante el tribunal en abril de 2019 acerca de su papel en la facilitación de suicidios asistidos. El presidente del tribunal constitucional de Alemania, Andreas Vosskuhle, le había pedido específicamente a Arnold que hablara ante el tribunal para saber en qué situaciones de la vida los pacientes expresaban el deseo de morir por suicidio asistido y en qué forma los médicos atendían tales deseos. Empero, Arnold, que sufría de cáncer de médula ósea, falleció antes de que pudiera dirigirse a la corte.

Este artículo se actualizó para reflejar el fallo de la corte alemana el 26 de febrero.