Déjenme morir como un mexicano

Publicado el 25 de octubre de 2016 por Clarita Mannion

Fuente: Claritamannion.wordpress

Dicen que alguien muere realmente cuando su nombre se pronuncia por última vez. En ninguna parte esto es más cierto que en México, donde el Día de Muertos lleva a un nivel totalmente nuevo el recordar a sus seres queridos fallecidos.

A primera vista, esta fiesta nacional puede pasar por una versión mexicana de Halloween, con sus esqueletos espeluznantes y sus golosinas. Pero si bien el Halloween moderno existe en gran medida para vender más calabazas y pintura facial, el Día de Muertos es un reflejo agridulce del amor, la pérdida y la vida bien vivida.

Montones de flores de cempasúchil y cresta de gallo en Santa Clara del Cobre, Michoacán

De acuerdo con la tradición mexicana, el 2 de noviembre es el único día en que las almas pueden salir del más allá. Para guiar a los seres queridos fallecidos en su vuelta a la tierra, sus familiares construyen complejos altares en sus hogares y en sus tumbas. Esas ofrendas se cubren con guirnaldas de flores y colorido papel crepé, y se adornan con mazorcas de maíz, frutas y caña de azúcar. Decenas de veladoras parpadeantes iluminan el camino, mientras que el aroma a cempasúchil—caléndulas mexicanas— impregna el aire.

Familiares encienden las veladoras de una oferta en Tzintzuntzán, Michoacán

El agua, la sal y el pan de muerto se disponen para alimentar a los muertos después de su largo viaje de vuelta a casa. Pero eso no es todo. Las tumbas de los niños se adornan con dulces y juguetes, mientras que el tabaco y el tequila se dejan para tentar a los espíritus de los adultos. Las familias incluso preparan los platillos favoritos de sus seres queridos para su corta estancia de vuelta en la tierra.

Juguetes y golosinas se ofrecen a los espíritus de los niños.

Todo esto podrá parecer morboso, pero el Día de Muertos está lejos de ser un día de lloriqueos y de luto. Las familias se reúnen para recordar a aquellos que han perdido, pero no con tristeza, sino con canciones, cuentos y risas. Los alimentos de las ofrendas se comen, se toca música y se comparten recuerdos.

Pétalos de cempasúchil y velas decoran tumbas en Tzintzuntzán, Michoacán.

Para los forasteros, esta falta de solemnidad incluso puede parecerles irrespetuosa. Pero como un amigo me explicó: “Cuando alguien a quien amas muere, te afecta todos los días, así que, ¿por qué vas a estar triste el día que está de vuelta aquí contigo?»

Cuando lo ves de esa forma, es difícil argumentar que el Día de Muertos sea cualquier cosa excepto algo hermoso. No obstante, ¿cómo puede sernos de algún consuelo a aquellos que, como yo, no creen en el cielo, en el alma o en cualquier otra cosa más allá de este mundo?

Coronas coloridas y brazadas de flores se apilan en las tumbas.

Siendo ateo, pasé mi primer año en México viendo el Día de Muertos desde fuera; como algo en lo que sólo los demás creían. Los religiosos. Los espirituales. Aquellos criados en la cultura mexicana. Sin embargo, un par de años más tarde empecé a entender que este recordar es mucho más que simplemente simbólico.

Esta ofrenda imponente está cubierta de flores cempasúchil y rematada con cruces.

Creas en lo que creas, digamos que todos aquellos que alguna vez se preocuparon por una persona en particular se reúnen en un lugar para recordarla compartiendo sus recuerdos más vívidos y vibrantes. Sin duda entonces y al menos por un momento, ¿el espíritu de esa persona realmente está ahí?

Las calaveras de azúcar y la sartén de muerto son un dulce recordatorio de que la vida es fugaz

Y así, aunque tengo un sinfín de deseos para mi vida, ahora solo tengo uno para mi muerte: que me dejen morir como un mexicano. Así, cuando me haya ido—lo cual espero que sea dentro de muchos años—ojalá que me recuerden como lo son los mexicanos.

Dejen que las flores de color naranja brillante, el suave resplandor de las velas y el olor de mis platillos favoritos me guíen de vuelta a casa. Déjenme volver a la vida una vez al año por medio del amor y las risas de quienes me conocieron. Dejen que mi recuerdo traiga alegría a cualquiera que haya dejado atrás.

Si ésa no es la vida después de la muerte, no sé cuál sea.

 

Fuente: Claritamannion.wordpress

https://claritamannion.wordpress.com/2016/10/25/dia-de-muertos/?fbclid=IwAR0DLJVpJn5xDFlYvDIAfbYl7AgiqVDSFyfFnnhv0TA59IfUZuhmIM86ncA

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